Primer plano de David Flores Carrasco con el rostro serio

Los 3 millones de euros que hacen llorar a David Flores Carrasco

David Flores Carrasco descubre con pena el deterioro de lo que recordaba con tanto cariño

David Flores Carrasco es el mayor fan de su abuela, Rocío Jurado. Todos los miembros de su familia coinciden en que el joven siente "devoción" por 'la más grande'. De hecho, uno de los tatuajes que lleva David es en homenaje precisamente a su abuela. 

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En su muñeca derecha lleva las iniciales RJ en honor a ella. Del mismo modo, su hermana Rocío también ha querido homenajear a sus abuelos con dos tatuajes dedicados a ellos. Uno con la firma de su abuela y una rosa y otro con un guante de boxeo y la firma de Pedro Carrasco.

Montaje de fotos del story de Rocío Flores donde enseña el tatuaje de su hermano David sobre su abuela y un teléfono móvil
David Flores Carrasco lleva un tatuaje en honor a Rocío Jurado | Trendings

David se sabe de memoria las canciones de su abuela y todo lo que hace referencia a ella le interesa. La perdió siendo muy pequeño y es una figura que siempre ha echado de menos y más teniendo en cuenta que su vida no ha sido nada fácil.

La casa que hace llorar a David Flores Carrasco

David Flores Carrasco es muy buena persona y muy emocional. Abraza, sonríe y llora cuando lago le produce emoción.

Él tiene pocos recuerdos de Montealto, la casa familiar en la que murió Rocío Jurado. A pesar de ello, sabe que fue una finca muy querida por su abuela. Allí vivió durante sus últimos años y fue feliz junto a Ortega Cano y junto a sus hijos. 

David y su hermana Rocío también pasaron muchas horas en Montealto. Se trata de una mansión de 940 m2 ubicada en La Moraleja y sobre el cual 'la más grande' no quería que hubiese discusión tras su muerte.

La conocida como Villa Jurado no podía ser el motivo de desunión de la familia, así que la abuela de David Flores Carrasco lo dejó bien claro en su testamento: había que venderse.

Dio dos años de plazo para que la casa familiar fuera puesta a la venta. Dejó dicho que lo que se obtuviera por ella se repartiera en cuatro partes: una para José Fernando, una para Gloria Camila y dos para su hija mayor, Rocío Carrasco.

De esta manera, Ortega Cano tenía que abandonar Montealto y trasladarse a vivir a otro sitio. Villa Jurado se acababa con ella y como una manera de pasar página tras la muerte del eje central de la familia.

Ahora David Flores ve en qué ha quedado el sitio que un día estuvo lleno de vida y risas y se le cae el alma a los pies. A él y al resto de la familia.

El estado de abandono en el que está Villa Jurado

La madre de David Flores Carrasco puso a la venta rápidamente Montealto siguiendo las directrices de su madre. La adquirió un inversor con intención de reformarla. Sus planes pasaban por alquilarla por unos 18.000 euros al mes, pero la crisis truncó sus planes.

La supuesta reforma nunca llegó a hacerse y el chalé se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Ahora está abandonado y necesita una profunda remodelación por fuera y por dentro. En 2017 acabó saliendo a subasta pública por 3,8 millones y con una deuda de 2,9 millones con los bancos.

Nadie quiso (o pudo) comprarlo. Ahora se acaba de activar un nuevo intento de venta del chalet por parte de la inmobiliaria que lo lleva en su catálogo. El precio de salida es de 3,4 millones de euros.

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David Flores Carrasco ve Montealto por televisión

David Flores Carrasco ha tenido ocasión de recordar algunos momentos de su niñez gracias a Telecinco. Esta cadena, junto con su madre, han recreado hace algunos meses la mansión de Montealto para un programa especial. 

Rociíto recorrió cada una de las estancias de la casa familiar en un montaje espectacular que se hizo en la cadena, recreando todas sus estancias, hasta el último detalle.

Rocío Carrasco y Jorge Javier Vázquez en el programa 'Montealto'
David Flores Carrasco vio como la casa de su abuela volvía a la realidad | Mediaset

Para David, volver a ver el lugar en el que su abuela fue tan feliz, fue una alegría inmensa. Sin embargo, volver a la realidad y ver Montealto gris, triste y apagado, le hace aflorar las lágrimas.