Ortega Cano con gafas de sol, primer plano

José Ortega Cano, triste al recibir los resultados médicos que tanto temía

José Ortega Cano ha recibido con dolor una noticia que complica la crisis familiar

José Ortega Cano no gana para disgustos. Está viviendo uno de los peores años de su vida, y mira que ha tenido años malos.

Desde que falleciera Rocío Jurado, su venerada primera mujer, al torero la vida le ha dado palos tremendos. Primero, el accidente de tráfico que él protagonizó y en el que hubo una persona fallecida. Ortega dio con sus huesos en la cárcel por una temporada.

También los problemas de su hijo mayor José Fernando han hecho mella en el ánimo de José Fernando. Las adicciones y problemas del chico le han conducido a un centro de salud mental en el cual lleva ya cinco años ingresado.

Con Ana María Aldón, ha vivido una vida tranquila y sosegada y ha tenido un tercer hijo, José María. Sin embargo, las turbulencias en su relación sentimental no dejan de producirse hasta tal punto que muchos hablan ya de un matrimonio roto.

José Ortega Cano, pensativo, en el acto de homenaje a su exmujer, Rocío Jurado
José Ortega Cano ya no sabe qué hacer para silenciar a las dos mujeres de su vida | GTRES

A Ortega Cano últimamente se le ha visto nervioso, irritado, a gritos con la prensa. La batalla que libra su mujer con su hija, Gloria Camila, en los platós le está amargando la existencia. Ha intentado ponerle freno, pero no lo ha conseguido.

José Ortega Cano se entera de las visitas al psicólogo

Ortega Cano ya no sabe qué hacer para que reine la paz en su casa. Ha demostrado que, ante el conflicto entre su mujer y su hija, siempre ha priorizado la defensa a Gloria. Ella también ha cerrado filas con su padre y los ataques a Ana María los enmarca en esa defensa de su progenitor.

Ana María Aldón y Gloria Camila
Las dos mujeres de José Ortega Cano comparten un tratamiento para combatir una enfermedad   | Telecinco - Instagram

La opinión pública ve en Gloria a un ángel y a un demonio. Por un lado es dulce y quiere con locura a Ortega Cano. Por el otro, se la ve como una mosquita muerta que enreda y conspira desde la sombra. 

Ahora acaba de confirmar algo que ha destrozado a su padre: Gloria Camila se tiene que tratar psicológicamente debido a la situación actual.

"He empezado terapia con el objetivo de tratar mis emociones y saber gestionar estas situaciones que me generan ansiedad", afirma Gloria.

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Se define como una persona muy sensible y asegura que lo que está pasando en su casa, le pasa factura. "Estoy en tratamiento con una psicóloga maravillosa. Así estoy: tratándome".

De esta manera sigue los pasos de Aldón, que también ha puesto en manos de médicos su salud mental. Las dos compaginan los platós televisivos, desde donde atizan la polémica, con la consulta del psicólogo, en la que se desahogan de la ansiedad que les producen las polémicas que han generado. 

José Ortega Cano es la prioridad de su hija en estos momentos

Ortega Cano empieza a preocupar a su entorno. Se le ve sin rumbo y superado por lo que está pasando en su casa. Gloria Camila ha verbalizado esta creciente sensación: Mi padre es una persona que está débil de salud y es una persona vulnerable. Intento no darle más disgustos y no agrandar las cosas. No le viene bien. Él se altera".

Lo saben bien los periodistas que le siguen cada día para conseguir alguna declaración. Él los aleja de malas maneras.

Gloria ha querido pedir disculpas en su nombre por estas malas formas. "Se pone muy nerviosos y por cualquier cosa estalla. Me afecta un poco verle así".

La hija del diestro es consciente de que la exposición mediática no gusta a su padre. "Es un suma y sigue en el cual me incluyo. Intentando aclarar o hablar del tema también contribuyo. Yo sé cómo le afecta a mi padre. Espero que toquemos ciertos temas con tacto".

Mientras haya cheques de dinero de por medio, parece que el problema no se va a solucionar, pues ni Gloria ni Ana María parecen dispuestas a echar el freno. Siempre les quedarán sus psicólogos para calmarles la ansiedad que llega cuando los focos se apagan.