Adela González primer plano

Adela González consigue que la otra se vaya llorando y pidiendo ayuda a los médicos

Adela González se ha convertido en el azote de los protagonistas de Sálvame

Adela González es la nueva lideresa de Sálvame. Jorge Javier volverá en algún momento, aunque por ahora, nadie habla de su regreso, mientras él sigue de vacaciones.

En Sálvame ya dudan de que la vuelta de Jorge Javier sea el revulsivo de audiencia que necesita el programa. El espacio no ha dejado de emitirse ni un solo día durante el verano, los datos de audiencia siguen estables, a la baja y la desesperación de sus responsables es máxima.

Así las cosas, Adela González es de los pocos pilares que sustenta este Sálvame que estudia nuevas fórmulas para reinventarse. Ha regresado Belén Esteban, que acude una media de tres veces por semana con su pie vendado y su butaca reclinable. También las hermanas Campos están a lo que se les mande.

Y Adela, junto con María Patiño y Carlos Lozano, se ha convertido en la maestra de ceremonias indispensable en el programa. Tanto es así que Adela, profesional y eficaz como ninguna, cumple a rajatabla las órdenes de dirección, caiga quien caiga.

Nadie la critica, pues saben que es una excelente profesional, que se toma su trabajo muy en serio. Pero Adela reparte a quien sea, sin parpadear y con su estilo a medio camino entre severo y simpático.

Adela González anuncia una deuda millonaria que casi provoca un trastorno de salud

Adela González era la encargada de cebar un titular llamado a revolucionar un par de días de su programa. Con la pompa habitual, sin desvelar inicialmente el colaborador, se anunciaba que alguien debía más de 660 000 euros a Hacienda.

▶️ VÍDEO: Otras noticias de Telecinco

Nervios a flor de piel y tensión impostada de la que tanto han abusado que ya cansa, hasta que se dio un nombre. Carmen Borrego era la supuesta deudora de tan astronómica cantidad. Provenía de una empresa de la que supuestamente era apoderada.

Adela lo decía con su seriedad habitual y acompañada de un asesor fiscal que daba más credibilidad a las informaciones. En un primer momento, Borrego intentaba excusarse y desmentir la información, pero Adela, siguiendo con las órdenes de dirección seguía insistiendo.

Adela González en primer plano y Carmen Borrego y David Valldeperas detrás
Adela González, encargada de cebar el tema de la tarde en Sálvame| Telecinco

Finalmente Borrego se puso muy nerviosa y tuvo que salir del plató. Necesitaba aclarar la situación y comprobar que la información que se estaba dando no era cierta. Adela seguía especulando sobre la posibilidad de que embargaran la vivienda de Carmen, su sueldo o qué consecuencias podía tener este hecho.

Tras la salida de Carmen, nerviosa y realizando llamadas urgentes, Adela y María Patiño siguieron con el perverso juego y la siguieron. Otro método habitual del programa para dar más dramatismo y tensión al momento.

"Esto está equivocado, esto no es religión", se exclamaba Borrego. "No, no, no, el dato del registro es de hoy mismo", le contradecía Adela. "No te librarás ni de la muerte ni de Hacienda, esto es así", le amenazaba la presentadora.

Carmen soltaba un duro exabrupto y se levantaba muy enfadada con Adela. "No me voy a seguir comiendo este marrón, que no es mío".

Al final resultaba que la casa objeto de la deuda ya había sido vendida por la sociedad de la que era apoderada Carmen. O sea, la deuda no era contra ella. Pero a Sálvame le da igual, siguieron insistiendo en el tema toda la tarde y al día siguiente también, dando vueltas sobre lo mismo para llenar minutos.

Incluso la trama se trasladó al lavabo, donde Carmen ya se serenó tras sufrir casi un ataque de ansiedad. Allí Adela González bajó marchas y, siempre siguiendo las órdenes que le transmitían por el pinganillo, serenó la situación junto con María Patiño. 

Carmen Borrego relajada con Adela González acariciándole las sienes
Adela González ha perseguido a Borrego hasta el lavabo | Telecinco

Carmen Borrego había sido víctima de un nuevo sofoco en directo, a sabiendas de que lo que la acusación se desmontaría a los pocos minutos. Una tarde de espectáculo más, misión cumplida.